Una vez al día lloro...
sea en la mañana, por una hermosa canción conocida;
sea en la tarde, por una dramática y reflexiva película;
sea en la noche, por el simple hecho de que sea la noche;
Siempre, diariamente... llevándome a llorar treinta o treinta y un veces por mes,
sin ningún remedio, sin ninguna alternativa posible.
A veces me pregunto a qué se debe tanta sensibilidad...
y poco a poco voy comprendiendo:
que la soledad ya no es mi preferencia,
que quiero un compañero,
que quiero un amor con el cual cantar canciones conocidas,
que sea tal espectacular amor que se pueda catalogar "de película",
que me acompañe noche tras noche en el simple hecho de que sea la noche,
que me zambulla dentro de un recuerdo hasta una idea alocada.