Un nuevo mes para estrenar y explotar. Son mis comienzos en una inexplorada etapa. Me emociona la idea de la Facultad y todo lo que implica ella. Quiero estudiar, entender y analizar la realidad y la historia de muchísimas y amplias maneras.
El saber se adquiere con paciencia, y la paciencia se adquiere con anhelos potentes e impelentes.
Estoy contentísima con la idea del concurso, aunque no gane ni llegue a la final, soy feliz por participar, por hacer algo que nunca hago ni hice. FELICIDAD siento, por ahora, y espero me dure esta alegría.
Me recorre por la mente un anhelo vago pero necesario,
de afinar mi voz y cantar,
de bailar bailes de salón,
de ir a un recital de rock bieeeeeeeeen pesado,
de salir a las dos de la madrugada a comprar kilos de chocolate
y comerlos en mi terraza,
de llorar con mis amigos,
de besar con euforia y pasión,
de fundirme y perecer en su boca...
¡Eso anhelo hoy!
Ya siento que me estoy volviendo loca antes de tiempo.
Lo que hoy quiero es más emoción.
Eso me falta, eso necesito.
Necesito más de lo que tengo,
necesito jugármela más y hacer más de lo que hago.
Necesito emoción, espontaneidad, adrenalina,
reir hasta llorar, llorar hasta reir. Quiero pero más que nada... ¡lo necesito!
Dormir contigo es estar sola dos veces,
¡Es la soledad al cuadrado!
Todos los sábados son martes y trece. Todo el año llueve sobre mojado.
Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla
cosas de enamorados.
Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, llueve sobre mojado...
No estarían demás, ninguna, luego de tanto tiempo, tantos intervalos, tantas distancias y acercamientos. Quizá hasta necesite decirte algo. Quizá no, sólo necesite alejarme.
Por momentos me aseguro que necesito sólo una semana libre de tí: no verte, no decirte nada. Pero al final siempre vuelvo a quererte...
ya no sé si podré olvidarte alguna vez.
Me convence más la sensación imperecedera de que te querré toda mi vida que la esperanza de que puedo ser fuerte y hacer como sí jamás nos hubiésemos sentido.
Tantas puertas se abren y se cierran... Tantas llaves se otorgan y se pierden, con la esperanza de ser vueltas a hallar. Tantas personas esperan que esa imagen, ese adiós, ese portazo nunca hubiese ocurrido...
Espero, siempre, una historia así, un final pero un reencuentro especial, un beso ansiado como ése...
Y quise besarlo toda la noche, besarlo como siempre... ¿Qué mierda me pasa...? No sé. Es eso que vuelve y vuelve una y otra vez en un fin de semana inusual, un deseo que no se extingue y tiene por afán corromperme
constantementeen mi corazón,
en mi cabeza algunas veces.
Es ese golpe latente que en mis adentros reclama realizaciones, que está queriendo tocarlo, rozarlo, sentir su piel y sus manos.
Sí, quise abarrotarme de olvidos temporales y placenteros, que sólo me hagan visualizarlo como lo que necesito tener
Que hay de esa imagen en mi cielo.No creo ser tan importante,Camino mi propia luzy me siento un haz de luz.Claridad de propio ser.Luz, luz, luz del alma,soy un hombre que espera el alba.
Era una tarde gris como nunca antes. El sol inoportuno se escondía para ver el infinito recóndito, el cual no podemos observar con nuestras curiosas miradas, el cual sentimos tantas veces con nuestros labios presumidos. Nunca creí en la casualidad. ¿Hace cuántas tormentas te esperaba? ¿Hace cuántas noches te buscaba? Intenté e intenté alejarme pero fue más que inútil. Sufrí durante antaño este amor desprevenido, me autoconvencí de que ya no te vería ni desearía pero finalmente no fueron mis objetivos los que fracasaron sino mis brazos y el destino. Me pregunté, como centenares de mujeres desilusionadas, la causa de este final. Me cuestioné porqué no tuve el valor de hablar y expresar las palabras justas que te resumieran lo que vivo en estos momentos, en los cuales no hago más que imaginarte de día y por las noches soñarte.
Empalagosamente le comunico a todos, desde este discurso absurdo lleno de tristeza y soledad, de experiencias no concretadas, de sentimientos no ansiados, de amores encerrados en cápsulas del tiempo, las cuales permanecen intactas como tus marcas en mi vida, que por siempre serás el que encuentre casualmente en mi rutina sin esperarlo en lo absoluto, el que me deje en insomnio por las madrugadas, el que me enloquezca con sus miradas, el que me provoque pensamientos fundamentales, el que me paralice el mundo y detenga el tiempo, el que provoque los famosos cosquilleos que pareciera no se marchan jamás.
Ya no quiero hablar de ti pero siento una obligación constante de repetirte y nombrarte como alguien importante y esencial en mis escrituras. Contaré aquí lo indubitable de mi historia que es que por ti comencé a hacer lo que más disfruto: escribir. Fuiste mi inspiración siempre y aún sigues siéndolo aunque ya no quiera memorarte. Seguramente no soy la única literata que comenzó a escribir por su primer amor pero quiero empezar agradeciéndote esto, por ti conocí el amor y mi principal interés. Mi vida ahora depende de escribir y si no lo hiciera podría en este instante reventar de pasión no descrita en brutales confesiones, podría haber muerto de sentimientos no descargados en documentos sin destinatarios.
Contradictoriamente ahora quiero hablar de ti pero lo pienso dos veces y determino que esto no es para mí. Sin embargo, igual, caigo en mi espejismo, en mis impulsos, en mis manos aceleradas y finalizo este texto con la palabra "tú" (como acostumbro dormir, como acostumbro pensar: siempre contigo en mi cabeza liada). Tal vez es sólo mi afán y obsesión de imaginarte pero quiero escribir y no dejar de escribir renglones repletos de ira y también de acercamientos, desbordados de nostalgias y de esperanzas.
La tarde sucedió de manera improvista, el cielo se consumía y las ansiosas estrellas querían fulgurar pronto. Así apuraron la noche y despidieron la luz. Mis ojos desvariados, intentando hallar un rincón cómodo que me contenga, comenzaron a lamentarse. Como acostumbro a no mentirte, nuevamente no lo hice. Te hablé con total sinceridad y hasta mis silencios se fugaban en tus vistas cautelosas. Tu atención me hizo sentir, no lo sé, que me querías quizá al igual que yo. Quizás concreto confirmando que tú sí me mientes y demasiado bien. Necesité como siempre ese momento en el que te decía todos mis adentros por medio de exclamaciones y reproches y aún así, después de transcribir mi latente deseo, sigo guardando ese momento muy profundamente en mis diarias manifestaciones. No importan lo que digan estos textos espontáneos porque tú sabes bien mis dolores a pesar de que no los exprese. Desde esa tarde que no te veo a ti sino todo lo relacionado contigo. Irracionalmente ya me harté de estos estados de adolescente caprichosa, confundida, que redundantemente adolece de seguridades, la cual todos creen que es exagerada.
El punto es que lo intentaré todo para poder no pensarte aunquejamáslogre borrar mi pasado y mis momentos contigo. Intentaré que no me afecte el hecho de que no estaremos juntos otra vez como tantas veces había planeado y me correré de las dudas y de lo que en realidad me duele y me aterra; me escaparé de mis propias ambiciones y de mis fascinaciones, me dispersaré de ti y tus reacciones, tus búsquedas y casualidades, tus actitudes y embustes. Ya no me verás esa ojeada enamorada que adquiría al toparte, ya no me angustiaré al generalmente desesperarme por amarte y no lograr tenerte. Dejaré que el tiempo me sane el alma curioseada por un ser inhumano ante mis palabras y mis propuestas de ser amado. El tiempo me dirá sí esto es vivir o imaginar la vida, si me quedará alguna lección para el futuro como no preocuparme por el pasado y contentarme con el presente.